El joven Charlie Babbit, al morir su padre, se entera de que tiene un hermano cuya existencia le había sido ocultada por la familia. Este hermano, Raymond, estaba internado en una institución especializada a consecuencia de su autismo, desde hacía muchos años. Charlie descubre a Raymond en la institución y lo rapta para poder arrebatarle la parte de los bienes de la familia que le pertenece. Lo que comienza como un viaje sin ningún tipo de sentimiento por todo el país, se convierte en una mística odisea de amor y revelación a medida que Raymond lleva a Charlie más allá de los límites de su propio corazón herido.
En este film se hace un análisis muy profundo de la dinámica vincular entre dos hermanos, uno de ellos con discapacidad. Ganó el Oscar a la mejor película en 1988.
Un día estábamos mi mamá, Martín, mi hermanito discapacitado, y yo en Mar del Plata.Yo tendría 8 años… recuerdo que mi mamá dijo mirando el mar: “Para acabar este sufrimiento, yo me tiraría al mar con tu hermano siempre que tuviera la garantía de que nos muriésemos los dos al mismo tiempo”. Imaginate cómo me debí de sentir yo tan chiquita escuchando eso… Para ella era como que yo estaba ahí, pero no existía, mi existencia no le daba ninguna motivación a su vida.
El otro día cuando fuimos al shopping, Alejo hizo un berrinche fuerte porque mi mamá no le quiso comprar un alfajor; todos miraban; yo quería desaparecer, que me tragara la tierra, porque pensé que todos se creerían que yo también podría ser como él o a lo mejor pensaban: “Pobre chica, qué desgracia tener un hermano así”
El otro día fui a un baile. Mis amigos pasaron por mi casa a buscarme. Cuando nos íbamos, yo vi cómo nos miraba Carlitos… a mí me dio pena y lástima porque él, por su dificultad de motricidad, nunca va a poder ir a bailar.
Recuerdo que en mi infancia nunca pude estar con mis padres a solas, o sea, compartir momentos exclusivos con ellos. En mi casa siempre se tiene que quedar alguien cuidando a mi hermano, él no puede quedarse solo. Entonces yo nunca pude salir con mis dos padres porque si se quedaba mi papá a cuidarlo sólo podía salir con mi mamá y, si se quedaba mi mamá, sólo podía salir con mi papá, pero juntos con los dos, nunca.Yo siempre dudé si mis padres querían estar conmigo.Yo pensaba que no me querían.
Mi madre siempre se ocupó ella sola de todo lo referido a mi hermana Fátima; cuando mi mamá falleció, yo de golpe me encontré con que no sabía nada, ni el nombre de los médicos que la atendían, ni los remedios que tomaba. Fue un golpe muy fuerte para mí tener que asumir de repente toda esa responsabilidad de una hermana que era una desconocida para mí
Yo no entendí cuál era realmente el problema de mi hermano, pensé que se iba a curar porque siempre lo estaban llevando a los médicos y a otros especialistas. Hacía muchos tratamientos de los que yo siempre quedaba al margen. Estaba totalmente aislado haciendo mi vida.
A mí no me molesta tener que cuidar a mi hermana, pero sí me pone mal que se ponga caprichosa cuando la estoy cuidando porque mis padres pueden pensar que no la estoy cuidando bien y me echen la culpa.
Ahora que soy grande me doy cuenta de que nadie se sentó conmigo a explicarme qué le pasaba a mi hermano. Cuando me decían que era “enfermito” pensaba que se iba a curar. Sólo recién en mi adolescencia, entendí el motivo de lo que le pasaba a mi hermano leyendo un libro de Biología en el secundario. ¡Qué bueno habría sido que alguien me hubiera explicado acerca del Síndrome de Down, muchas cosas me habrían resultado más fáciles!
A mí me molesta que me joda cuando estoy estudiando… él no me puede tocar a mí, yo soy intocable. Él sabe que no me puede tocar porque mi mamá lo pone en penitencia y no se banca un minuto en penitencia. Por suerte, mi mamá me defiende.
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