Ana,51 años
Siempre ´percibía que en casa, sin decirlo, todos esperaban de mí no solo que cuidara a mi hermano discapacitado el día que mis padres no estuvieran, sino que se esperaba que para ello hiciese ciertas renuncias. Sentía que se esperaba que cuando fuese mayor no me casara ni tuviese hijos, y que tampoco trabajara. También sentía que esa renuncia era necesaria y obligatoria, ya que si me dedicaba a cualquier otra cosa que no fuese mi hermano en exclusiva, él estaría abandonado y yo pasaría automáticamente a ser una “mala persona”, que no había espacio en la vida para ambos, mi hermano y yo, y él era la única opción posible.
Cuando de joven saqué el tema, se me dijo que esto era todo imaginación mía.
Sinembargo, la vida me fue abriendo caminos y cuando me puse de novia la primera vez (ya era una “grandulona” de 24 años), mi padre había fallecido ya, mi madre no me habló por una semana.
Luego, cada vez que estaba por salir con él (sólo lo veía los sábados por la noche) mi madre organizaba una salida familiar con mi hermano y me pedía que eligiera.
Pese a todo seguí saliendo, entonces un día estalló y me dijo que había traicionado su confianza, que en otras épocas los hijos menores se quedaban solteros para cuidar a sus padres mayores y que lo hacían voluntariamente porque eran personas de corazón, no como yo, y que tanto más era necesario si se trataba de un hermano mayor discapacitado.
No supe manejar estos tironeos que me causaban gran dolor en los comienzos de mi vida en pareja, y saboteé varias relaciones sin ser consciente de ello, siempre creía que la culpa era de ellos, que se iban sin motivo… la terapia me ayudó a darme cuenta de lo que ocurría en realidad.
Con el tiempo mi madre se acostumbró a verme salir, luego me casé y la llegada de mi hijo le causó otro disgusto, no quiso venir el día que nació, aunque luego con el tiempo también se acostumbró a la existencia de su nieto y lo quiere mucho hoy en día, creo yo.
Gracias por este espacio.


Hola, tengo 23 años,un hermano discapacitado mental al que amo con locura, y no me importa sacrificarme por el, puedo tener un hijo como el, y la persona que esta a mi lado lo sabe y lo acepta. Si tuviste que sacrificar relaciones por esa causa, es por que no era el hombre ideal
Estimada Romina:
Gracias por tu aporte pero me temo que interpretaste mal el testimonio; te pido que lo releas: En ningún momento dije que sacrifiqué ninguna relación por causa de mi hermano.
Presenté claramente el conflicto familar con los mandatos sociales de épocas pasadas a los que adhería mi madre, jamás con mi hermano.
Las situaciones que se viven dentro de la pareja nadie las conoce mejor que los propios protagonistas, yo no daría afirmarciones tan contundentes sin conocer a los involucrados.
El amor es amplio y todos caben en él, si sabemos darle espacio a todos los afectos.
Cuando una relación falla, yo no me apuraría tanto a culpar al otro y decir que “igual no era el hombre ideal”, sin antes analizar el propio rol en la pareja, si le dimos el espacio y la atención que la pareja merece y necesita. Es algo bastante común haya o no un discapacitado en la familia.
Yo llevo ya muchos años de matrimonio con un hombre maravilloso, tenemos un hijo al que amamos muchísimo, y la vida me ha demostrado que hay lugar para todos, nadie ha perdido la vida por el otro, y todos tenemos una calidad de vida plena en mi familia, y mi hermano es feliz y está rodeado de afecto.
Y acerca de los sacrificos, me atrevería a dar un consejo, y es que se cuiden mucho. Los sacrificios se consideran nobles pero sean prudentes: recuerden que el pariente especial las necesitará por el resto de su vida, por lo que necesitan a su lado un cuidador sano y saludable física, mental y emocionalmente y de muy larga vida en esas condiciones de salud, no tiene nada de noble el sacrificio si el cuidador quema su vitalidad en pocos años y el pariente especial queda a la deriva.
Y esto lamentablemente es demasiado común.
Saludos,
Ana